El asesinato del Cabo Vicente Marcos Rabaynera en la localidad de Egaña

Escribe el Dr. Hernani Barili

Hace poco menos de 97 años, la localidad de Egaña fue sacudida por un trágico hecho policial que interrumpió su habitual tranquilidad. Según relata el historiador rauchense, Hernani Justo Barili, la madrugada del 2 de septiembre de 1928, el comisario Santiago Ithurrart recibió la noticia de un hecho de sangre en la estación Egaña, donde el cabo encargado del destacamento policial, Vicente Marcos Rabaynera, había resultado herido. Según los informes preliminares, el violento episodio ocurrió la noche anterior, alrededor de las 23 horas.

De inmediato, el comisario se trasladó al lugar junto con el médico policial Dr. José P. Aramburu y un equipo conformado por el secretario Pedro Molina, Raúl Manuel, el sargento Benito Souto y el agente Rojas. Al llegar, encontraron el cuerpo sin vida del cabo Rabaynera en un galpón de la herrería de Miguel Blois, justo frente a la puerta de entrada. El médico constató su fallecimiento y detectó seis orificios de bala en su cuerpo.

Durante la inspección del lugar, los investigadores hallaron un rastro de sangre que conducía hasta un rancho situado a unos setenta metros, donde habrían comenzado los hechos. Sin embargo, no se encontraron armas en la escena, incluido el revólver reglamentario de la víctima, lo que llevó a la hipótesis de que le había sido sustraído.

Las averiguaciones posteriores revelaron la participación de Gerónimo Cresolido Sosa en el crimen. Tras intensas pesquisas, fue detenido aproximadamente a una legua de distancia. En su declaración y en la de otro testigo presencial, señalaron como autor material del homicidio a un sujeto llamado Ramón Sosa, quien se encontraba prófugo. Según los testimonios, el asesinato se produjo cuando el cabo Rabaynera acudió al rancho para solicitar que bajaran el volumen del canto que se escuchaba a altas horas de la noche, a lo que Ramón Sosa respondió con disparos.

Tras cuatro días de interrogatorios, Gerónimo Sosa terminó confesando que Ramón Sosa, tras asesinar a Rabaynera, le entregó el arma homicida junto con el revólver de la víctima para deshacerse de ellos. Finalmente, se hallaron enterradas ambas armas a unas veinte cuadras de Egaña. La investigación confirmó que el revólver utilizado por el asesino había sido disparado seis veces, mientras que el del cabo Rabaynera permanecía cargado e intacto.

UN SERVIDOR PÚBLICO EJEMPLAR

Vicente Marcos Rabaynera contrajo matrimonio con Honoria Navarro el 19 de julio de 1912 en Rauch. Juntos tuvieron diez hijos. Según crónicas del semanario Alem, Rabaynera era un funcionario ejemplar, apreciado por sus superiores y colegas debido a su intachable conducta y compromiso con el servicio público. Su familia dependía completamente de su trabajo.

Ante la trágica pérdida, el 2 de diciembre de 1928, Servando Campos organizó una colecta solidaria en favor de la viuda e hijos del cabo Rabaynera, logrando recaudar un total de 200 pesos con aportes de numerosos vecinos y comerciantes.

Honoria Navarro y sus hijos se establecieron posteriormente en Rauch, en la antigua Fonda Amarilla, ubicada en la actual intersección de la avenida Hipólito Yrigoyen y Balcarce.

UN ENCUENTRO CON EL DESTINO

Décadas después, a mediados de los años setenta, el destino quiso que uno de los hijos del cabo Rabaynera, Vicente Rabaynera, entonces Suboficial Mayor de la policía, se encontrara cara a cara con el asesino de su padre. Durante una jornada de pesca en el arroyo Pantanoso, Vicente y sus nietos coincidieron con un desconocido que también pescaba en el lugar. Al entablar conversación, el sujeto reveló su apellido: Sosa. Sin saber con quién hablaba, relató que había pasado tiempo en la cárcel por matar a un policía de apellido Rabaynera.

Al escuchar esas palabras, Vicente Rabaynera revivió la trágica historia de su padre y, cegado por la furia, golpeó al asesino. Fueron sus propios nietos quienes lo convencieron de detenerse y dejar que el hombre se marchara.

El asesinato del cabo Vicente Marcos Rabaynera marcó a la comunidad de Egaña y a su familia. Años después, su legado de servicio y compromiso con la seguridad pública sigue siendo recordado en la región.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí